martes 6 de marzo de 2012

Buenas noches




Buenas noches. Está bien. A veces cuesta hacer morir la memoria. Y por momentos lo encuentro indispensable, para que deje de doler. Aunque para serme sincera, ya la memoria no me duele, sino que me ceba, me genera una adrenalina, unas ganas de hacer cosas que no puedo ni quiero, pero en mi fuero interno, debo. Buenas noches, está bien. A veces hace bien apagar la última vela y quedar a oscuras. Estar sola en el silencio de las tinieblas y darte cuenta que ahí donde estaba eso que buscabas ahora ya no está. Ahora todo fue devorado por el espacio. No hay paredes, ni techo, ni toldos simulando taparte del sol. Y caminar a tientas por esa masa densa y negra puede ser divertido en cierto punto. Uno logra sacarle el jugo a todo esto. Buenas, noches está bien. Empiezo a sentirme tranquila de saber que no busco nada y que puedo encontrarme con un poco de todo. Porque "tropezón sin caída, adelanta un paso". Y al no ver, se agudizan los sentidos. Dan lo mismo los ojos abiertos o cerrados. La piel se estremece como afiebrada, totalmente sensible a recibir el impacto de cualquier objeto. Los pasos titubeantes, inseguros. Las manos abiertas, expectantes. La garganta se te seca. Ya tiene entendido que no le hace falta hablar, que no hay un interlocutor. El oído se enaltece y corona la percepción. Empezás a escuchar los latidos de tu propio corazón. Y eso es lo que importa. En ese momento, dejás quieto el andar y agudizás tu sexto sentido. La oscuridad comienza a esfumarse en una neblina de humo blanco. Y de a poco el Sol comienza a brillar más fuerte hasta desvanecer totalmente la espuma virtual que no se deja tocar.
Buenas noches, está bien.
Hay manjares urbanos que me cuestan desatar los vicios. Son imágenes grabadas, de placeres momentáneos. Un instante. Un acercamiento a lo más elevado. Tocar el cielo con la mirada, y pestañear. Sentarse en la terraza buscando el silencio. Encender un cigarro y aspirar una bocanada de humo, tal vez de alquitrán, tal vez, de algo más natural. Y retener el humo, echando hacia atrás la cabeza con los ojos cerrados. Y de sorpresa, abrirlos frente al cielo. Y ver las nubes moverse en un silencio desgarrador. Despejar despacio la boca, liberando el humo que se confunde con las manchas blancas del cielo. Tal vez, una mariposa pasó volando en ese momento. El cielo es tan celeste que encandila. Y detrás de esa nube el Sol se deja ver como un reflector constante, latente, candente. Es muy difícil llegar. En ese momento es demasiado fácil y momentáneo. Buenas noches. Ahora sí. Está bien.

lunes 27 de febrero de 2012

Rompe el hielo



¿Vos sabías que el viajar en dos Soles es más ameno? ¿Y que pedaleando a la velocidad de la luz, esos soles se hacen estrellas? El sentarse en un monociclo no debe ser fácil, no subestimes las virtudes del circense. Cuando a uno de mis Soles le sacaron las rueditas, creí perder el equilibrio. Pero aprendí a hacer funcionar mi cuerpo para mantenerme arriba. ¡Ojo! Me caí mil veces. Me caí y me lastimé. Me caí y me raspé la rodilla, el codo... y aprendí a llamar a un hueso como "dulce". No es nada fácil. No puedo soportar tanta gente que sufre en monociclo, sólo por temerle al Sol. ¡Y son dos! Ese es el problema. Porque con un Sol, vaya y pase. Si le pasa algo, lo arreglamos y listo. Pero cuando son dos... se hace todo menos difícil. Y aunque parezca incoherente, y la mayoría de los pedaleadores se destacan en esta rama, se prefiere el monociclo. ¡Pero qué gente más egoísta!
Me presento como tu Sol. Te propongo mandar al diablo el maldito monociclo en el que te sentaste, y sólo te pido que pongas el cuerpo, yo pongo el resto. Pero la demanda sociocultural te desanima. La bicicleta no está a la moda, uno suma más que dos. El individualismo colectivo se propaga por el planeta, y si pretendes algún día andar en triciclo te van a sacar de carrera. Estás "out", o mejor dicho y hablado: "AUT".
Puedo tener parada la bici hace un tiempo, puedo no haberla montado lo suficiente, pero mi Sol no quiere iluminarse a sí mismo y nada más. Sería tan monótono, tan falto de gracia, tan reiterativo. Si es un Sol, ya está alumbrado. No sirve más que para darle luz a otros.
Pero acepto, comprendo, entiendo. Te da miedo que otro Sol te haga sombra, o que cambie tu luz, o que te saquen del show porque no andas en monociclo, no sos arriesgado, sagaz, que esto y que lo otro. ¿Vos sabes que dos Soles alumbran más que uno? ¿Vos sabés que la luz es sólo energía que dada su velocidad puede percibirse con la vista como tal? Es decir, que cambia permanentemente. ¿Vos sabés que girar con otro Sol es más difícil que simplemente mantenerse girando sobre sí mismo, sin coordinar con nada? Y ¡a la perinola! si por no ceder al cambio te convertís en luz mala.

Tampoco para ser fatalista. La idea no es que te asustes, ni te subas a un caballo. La idea es que vos, sí, vos, Sol... te dejes de dar vueltas sólo y le tomes la mano a otro Sol para girar juntos. Eso sería realmente un Show.

y...

The Show must Go on.

viernes 24 de febrero de 2012

Viejas malas... buenas nuevas


Ya es viejo eso de darlo todo. O de dar lo mucho por lo poco. Y después la decepción de la ilusión de haber dado de más. Porque después de dar mucho, todo te parece poco. Uno brinda y brinda. Y brinda por mí, por vos, por él, por ella, por nosotros, por vosotros, por ellos. Y seguís brindando soltando la copa y dejándola estallar en el piso, y usas las manos para seguir brindando, y cuando acercas confiado tu boca para beber, ya no queda nada. Todo se desparramó. Y te quedás como un boludo pensando para qué brindaste tanto cuando ahora todos toman menos vos.
Pero eso es viejo. Eso es pasado. Por momentos, por etapas, durante un tiempo, no me jode darte todo. Porque rebalso, y rebalsar es brindar en forma permanente, con la vida. Pero, ahora me pasa que a veces no quiero darte a vos, quiero brindarle a la nada. Porque sólo ella me confirma que no me devolverá nada de lo que no esperaré. No quiero no dar, porque eso sería morir como artista y viajar tan profundo en la tierra hasta enterrar mi cerebro como una zanahoria. Y eso sería matarlo, hacer morir el arte en una última manifestación artística.
Pero de las nuevas son buenas, porque no me afecta que me devuelvas, no espero mucho de vos. Ni de vos ni de nadie. Cual cuero forjado ya estoy curtida. Me espero todo de todos y no me asombran. Podés clavarme mil puñales por la espalda que solo voy a voltear para mirarte a los ojos y reirme de la pena que me da tu cobardía. Podés besarme con mil labios los ojos que te devolveré besos en mil sonrisas para agradecer tu valentía. Pero no me asombra, ni me acostumbro. No te espero en absoluto, y a la vez el abanico de posibilidades te es tan amplio y de ello soy tan consciente que lo que hagas ya estaba previsto.

Pero esto puede ser demasiado soberbio de mi parte. ¿Vos pensás que te las sabés todas, chiquita? Me pienso que me sé que todavía no sé casi nada, y de eso me aferro para seguir aprendiendo.

Salud, sigo brindando. Tal vez, por karma, todo me vuelva.

miércoles 1 de febrero de 2012


Dicen que árbol que nace torcido nunca se endereza,
este dicho no importa, este dicho no interesa.
Descubre tus cualidades y cada una de tus destrezas,
tu no eres una planta, piensa con la cabeza.

Permítame explicarme, se me hace indispensable explayarme en esta diferencia entre usted y yo, que radica en nuestros orígenes, nuestros genes, nuestro ADN. Yo soy de madera, y usted de fuego.
Yo soy templado, sólido, vivo y quieto. Usted es caliente, candente, vaporoso, muerto y vivaz. Y nos gustamos. De eso estoy seguro. Porque me dan ganas de encenderme cuando le veo, y siento sus ganas de arderme cuando me ve. Bien, pero somos distintos, digámoslo a puro viento.
Yo creo que en la diversidad está la perfección de la naturaleza. En su simetría asimétrica se encuentra la magia de la vida. Y usted debe creerlo, también. Pero sus ideales se escupen por su boca, y forma mucho humo. Demasiado humo, para lo que en realidad es. Enciende y asesina, cuece y crece. En cambio, yo soy, crezco, hacia arriba, nunca hacia abajo.
Soy para que me escriban, para que me lijen, para que me construyan, para que me lustren, para que me tengan de sostén, de respaldo, de fondo, de decorado. Y a usted, con sus múltiples colores, no se lo puede tocar, no se lo puede moldear, porque su forma es inmediata, canta, baila, juega, salta. Saca chispas de la galera y las reparte por la tierra... ¡Oh, Tierra! Querida amada, árbitro en nuestro amor, enraizándo mi pasión, y conteniendo tu locura. Bendita, eterna. Tierra de mil placeres.

domingo 8 de enero de 2012

Musa




Una carrera que recorro sola o contra mí misma. Una búsqueda del tesoro que escondí hace tiempo y ni yo recuerdo bien dónde está, o intento olvidarlo en cada paso para poder darle sentido a este camino. Camino que a veces me parece recorrido, y otras veces lo veo tan desconocido que atenta contra mi propia certeza y seguridad.
Es el intento obstinado de darme de lleno con un buen pretexto para dejar de ser yo misma y empezar a ser otra vez alguien que no soy todavía, pero que en algún pasado quise ser. Esa excusa será la musa que me dará rienda suelta a la cordura de poder escribir un texto desatado, desenfrenado e inconexo. Pero que a la vez sea recatado, fiel a los hechos, que se entienda y se quiera compartir.
A veces la musa renace de la noche como una luna llena, otras veces como una noche sin estrellas, otras, como un amor incomprendido, sobrevalorado. En muchos momentos, cuando más la busco, esta doncella empedernida escatima todos mis intentos de hallarla para fundirse en el brillo de las hojas de los árboles, en el gris del pavimento, en el reflejo del cielo en el agua. Y es ahí cuando me inhibo, me pongo arisca y me encapricho. Porque ella es mía y sólo mía, aún cuando es de todos los hombres y todas las mujeres. Me pertenece cuando la poseo, y se desvanece cuando la pierdo. Deja de existir para mí y deja de ser para todos.
Y de repente llega, así caminando atontada, malcriada, mimada, como despojada de cualquier prejuicio, inocente. Pero de esa inocencia que molesta y lastima. Llega sin disculpar su ausencia ni comentar cuánto tiempo se queda. Hay que estar con ella, aprovecharse de su inmadurez, usarla, ultrajarla. Y hasta parece contenta con su sonrisa aprobadora, provocativa, altiva y desafiante.
Siempre la veo de cabellos largos, pero a veces ondulantes, a veces lacios, a veces sueltos y enredados, otras veces sujetos y bien peinados. Como una ninfa, siempre. Bella. A veces pide llamarla Amor, otras, Dolor. Ella no tiene límite ni vergüenza. Ella no tiene cara ni sexo. Ella simplemente es ese pelo de ninfa descalza, aún sin tener cabeza ni pies. Y siempre libre e irresoluta, me desencaja.

sábado 7 de enero de 2012

Tristeza desilusoria


Ahora, sí. Respiro. Por fin. Venía latiéndome el corazón tan rápido desde el ombligo hasta la sien. Me dejaste con las palabras latentes y saltarinas, me cortaste el chorro, los víveres, el rostro. Y yo siempre fui una persona que quiere decir lo que siente. No sé por qué, cuál es la necesidad. Tal vez es el cansancio de saberlo tan mío y no tener cómo expresarlo, que lo intento, incansadamente. Pero, claro, hay formas y formas. Y yo trato de decirlo de la manera más amena, más casual, más comprensiva. Y nunca me va bien a decir verdad. Tal vez me toman como una débil, maleable, que se le puede decir cualquier cosa, total lo va a comprender... a la larga o a la corta, todo lo perdono. Sí, eso debe ser. Aunque pensandolo mejor, cuando lo dije de manera soberbia y altiva, tampoco me fue bien. Que soy violenta, que soy egoísta, que porqué mejor no pienso bien las cosas y hablamos otro dia. ¿Tanto cuesta decir eso? Mejor hablamos otro día. Sí, cuesta. Definitivamente, porque todavía nadie me lo dijo.
Yo quiero sentir que te importo, porque realmente importa poco si realmente te importo o no, lo importante es sentirse importante para alguien que te importa. ¿Se entiende? Creo que es menester comprender esta frase, porque de ahí nace mi enojo y mi ofensa. Eso, me siento ofendida. A ver... analicemos la situación: "hola, ¿qué tal? Mirá me hacés sentir que no te importo." "Ah, bueno, pero no quiero explicarte cosas sobre mí ahora." "Bueno, pero no te pido que me expliques." "Chau, entonces." "¿Qué? ¿Chau?" "Sí." "Bueno, chau."
Creo que mi cara refleja la mayoría de mis pensamientos, por ende, también de mi emociones. Una levantada de ceja, el ceño fruncido y la boca en actitud de puchero. El corazón llorando. Debo reconocer que es bastante maricón, anda dolido el pobre, es entendible. Pero de ahí, a que mis ojos le hagan caso... Realmente tiene que ser algo importante.

Llorar. Y llorar caminando. Y llorar caminando a la noche. Y llorar caminando a la noche, sola. Y llorar caminando a la noche, sola y sabiendo que la persona por la que lloro, no le importa. Simplemente, así es la vida, no quiero mambos, no quiero esto, ni aquello, soy así y asá también. Bueno, claro está que mi discurso es muy relativo. Por un lado, apoyo totalmente el dejarnos llevar, el ser como uno es, el amor y la paz. Por otro, creo que forjamos nuestro destino, sostengo que uno está en permanente búsqueda de la perfección, que el amor es hacerle el bien al otro, que la paz se defiende con capa y espada.

Creo que la segunda parte de mi discurso, no la digo en palabras, sino en los hechos. Y la llegada no debe ser tan clara, porque no se entiende.

Viví estos últimos años de mi vida aprendiendo y desaprendiendo, aprehendiendo y desaprehendiendo. Y sé lo que quiero. Bueno, eso es algo positivo. Quiero muchas cosas, pero las referidas a la relación que espero, son las siguientes: Que me hagan sentir bien, que valoren mis esfuerzos, que ambas partes nos ayudemos a crecer, a creer y a crear, fidelidad espiritual, mental, corporal, intelectual e ideológica. Qué difícil, ¿no?

Y así puedo descartar lo que no me hace bien, lo que me hace llorar, lo que me hace latir el corazón desde el ombligo hasta la sien, lo que me lastima la mirada, las pisadas, las horas. No es exageración. Realmente soy sensible. Es a todo o nada. Y en la nada también soy feliz. Y el todo a veces trae estas desilusiones. Eso es, una desilusión. Pensar que alguien era algo que no es. Y darte cuenta y no tener el valor de enfrentar el corazón con la mente y decirle que no, que no es el momento, que no es el indicado, que no es correspondido.

Y ahora, querido, a dormir. A descansar. A dejar de llorar y sangrar y latir rápido por alguien que no te recuerda. Ya es hora que aprendas a sanar de mi mano y no andar esperando milagros. Buenas noches y luna llena.

jueves 5 de enero de 2012

Antología Poética de Octavio Paz...

A través,

Árbol quieto entre nubes,

Bajo tu clara sombra

Como quien oye llover

Contra la noche sin cuerpo

Cuerpo a la vista.

Dame, llama invisible, espada fría...

Decir, hacer,

Día,

Dos cuerpos.

El mar, el mar y tú...

Elegía interrumpida,

Escrito con tinta verde.

Espejo,

Fábula de Joan Miró.

Inmóvil en la luz, pero danzante...

Jardín.

Junio.

La calle.

La dulcinea de Duchamp.

La hora es transparente.

La poesía,

Más allá del amor,

Monólogo.

Movimiento.

Niña.

Noche de verano.

Nocturno.

Nuevo rostro.

Olvido.

Otoño.

Piedra de sol,

Piedra nativa,

¿Por qué tocas mi pecho nuevamente?

Refranes.

Regreso.

Relámpago en reposo,

Silencio.

Soneto.

Tendida y desgarrada

Toca mi piel

Tu nombre,

Tus ojos,

Viento...



"Antología Poética" : Octavio Paz