Hace frío, garúa... finito y constante. Caen de esas gotitas de lluvia que se te quedan pegadas a la ropa y te enfrían la espalda... el cuello.
Aunque mis pasos traten de escapar del afuera, el afuera se me mete por los poros y por la consciencia. Se hace huésped de mi interior y me retumban los sentimientos alguna vez vividos. Y cuando miro a esta mujer guardando su mercadería después de un día de lluvia y poca venta, me veo a mí reflejada. Me tocan insistentes a la puerta los pensamientos, los sentimientos de soledad llena de bullicio, de centro, de charlas que sentí cuando era yo la que guardaba mi mercadería después de un día de lluvia y poca venta.
¿Y qué hay cuando sentía hambre y no tenía una moneda? Ya volvía sin un mango en el bolsillo y, eligiendo mi presa, me acercaba vergonzosa a ofrecer mis artesanías. "Una por $7 y dos por $10". La verdad es que nunca me gustó hacer monólogos orales, me siento falsa y falluta. Escribir es otra cosa. Pero para hablar necesito de un interlocutor, alguien que me conteste, que me interrumpa.... una musa inspiradora.
Volver a casa y saber que nadie te está esperando... o volver sabiendo que lo tuyo va a ser poca cosa, pero que para vos fue todo tu día, y fue un gran esfuerzo.
La vida de pobre, se nota en la cara. Es una mirada miserable, pero de fortaleza. Como de perro alienado, curtido, de guerra. Si el capital no fuera tan dificil de encontrar cada día, y a la vez tan necesario, estaríamos en lucha permanente. Es un lujo la militancia. Pero es un deber, si tenés el lujo no tener que matarte por comida.
¿Cómo hago para seguir caminando después de verle los ojos a ese hombre sentado en plena lluvia con su cartón mojado? Sabiendo que hoy duerme en la calle. Sabiendo que ese otro hombre envuelto en una bolsa de consorcio y tapada su cara con un buzo, no está soñando. No sueñan, porque la realidad se les ha convertido en un sueño constante del cual esperan despertar. Y hay muchos que están resignados, y ya ven tan lejano el amanecer que perecen a luchar y descansan en los sueños.
¿Qué necesitás, loco? ¿Dónde vas a dormir hoy? ¿Qué podemos hacer para que salgas de esta situación? ¿Son las leyes? ¿Sos vos? ¿Soy yo? ¿Es mi cama calentita, mi celular, mi televisión? ¿Sos necesario vos para que yo viva así? ¿Puedo vivir así sabiendote en esta situación?
¿Para qué te doy una moneda? ¿Por qué? O mejor planteado, ¿por qué llegamos al punto en el que tenés que estar pidiendo una moneda? O peor todavía, ¿por qué yo tengo esa moneda que vos estás pidiendo?
Hoy miro para atrás y no me arrepiento. Pero doy las gracias por poder dormir calentita. Y... a puro pulmón sé que vos te lo merecés igual que yo.
viernes, 3 de mayo de 2013
domingo, 3 de febrero de 2013
¿Para qué conquistar el desierto?
La conquista del Desierto
¿Qué es lo que queremos conquistar? Principalmente, a uno mismo. E indefectiblemente, a los otros. Queremos conquistar su corazón, su consentimiento, su compañía. Que me nos elijan, que se adhieran a mis filas, que los podamos contar en las buenas y en las malas.
Conquistar las situaciones, la razón, la mente, las palabras propias. Y sin querer, conquistando las propias, podemos apropiarnos de lo ajeno y transformarlo. ¡Al diablo con los tabúes! No tengo culpa de preguntar, de querer saber, de indagar, de usar lo ajeno para darle forma y devolverlo. Es como si te regalaran plastilina... ¿qué hacés? ¿la guardás o la amasás?
Es la comunicación, la retro-alimentación, el recibimiento con devolución. Eso de tomar lo que dice el otro para, a partir de eso, expresar lo propio.
Ante el silencio, ante la omisión, ¿qué se conquista? Qué se puede conquistar en un mar de arena movediza, que oculta, que no devuelve lo propio, y en esa inercia, da sin darse cuenta.
Palabras mudas, miradas tajantes, llenas. Palabras calladas, a destiempo, desincronizadas. Palabras ciegas, envueltas en sí mismas, que no se dan cuenta de que hay un otro que las espera, que las recibe, que las transforma, que las devuelve.
Y desde acá, la adivinanza. Es un juego obligatorio, lleno de histeria, de ceguera, de enmudecimientos. Digo esto, pero no quiero respuesta. Me respondés y yo te ignoro. Y así es el desierto, lleno de arena movediza. Que brinda inconcientemente , que se chupa las palabras, que no devuelve.
Y qué te brinda ese desierto más que misterio?
Y qué produce el misterio más que incógnitas?
Y qué es del Amor sin esclarecimientos?
Y qué hay que aclarar cuando no se dicen las cosas?
Y qué cosas no se dicen dentro de uno mismo?
Cambiemos el juego. No entiendo para qué jugar a conquistar tu desierto.
miércoles, 12 de diciembre de 2012
Refranes Secos
"Ver la mitad del vaso lleno"
De repente, veo un vaso. Que se llena, y se va vaciando. Que se llena facilmente, y se vacía de manera constante. Yo soy de brindar bastante, porque soy de llenarme bastante. No soy angurrienta, sólo le saco el jugo a la vida.
Por ejemplo, ver una madre amamantando a su hijo, me emociona, me llena de luz, me enaltece. Sí, sí. Bueno, sí pero no. No, porque a veces se me seca el vaso y no puedo dar ni una gotita, y no me queda nada para colmar mi sed. Porque me faltó afirmar, confirmar, agregar, que yo tengo mucha sed. Y ese es el problema.
Mi tiempo ahora es el tiempo en el que uno siente que no tiene de dónde agarrarse, en el que camina por el desierto, sediento, pesado, desacostumbrado, o, tal vez, recordando y quemandose los pies, las pieles, el cuerpo, el alma... quemándose. Sediento.
Nada por aquí, nada por allá. Sólo espejismos que uno mismo construye para poder pasar el rato. Pero al instante, todo se desvanece. Y ahí te das cuenta que estabas solo, que no hay nadie más que uno mismo.
La esperanza es saber que mientras haya sed, hay vida.
Y mientras haya vida, se sigue en pie de lucha.
viernes, 9 de noviembre de 2012
No quiero ser ocultada...
"Ocultar. Tal vez, decires que no dicen nada, y ese es el arte que se debe dominar."
Hay mucho polvo bajo esta alfombra teñida en sangre llamada sociedad. Polvo que tapan los de arriba, los de abajo y los del medio, adrede o sin querer, queriendo. La invisibilidad de la responsabilidad, el respeto olvidado o medido por cánones vacíos y sinsentido.
Yo creo que a mí me falta observar. Retomar esa capacidad que perdimos al crecer en edad, de poder ver sin sentir para luego reflexionar. Esa mirada testigo y crítica, muda. Que nace a cualquier hora del día como despertador descompuesto para sacudir nuestra alma y hacerla gritar.
Estamos tan adentro nuestro que nos cuesta entender el adentro de los de afuera. Y los de afuera parecen de palo, pero no lo son.
Maldito el mundo en el que la soberbia y el egoísmo quiere triunfar. Donde el que es niño es considerado alguien que todavía no comprende; donde el que quiere un mimo es un flojo; donde el que se pianta y se planta para defender sus derechos, es un holgazán; donde las cosas se arreglan solas y si es que existe alguien que trabaja en arreglarlo, debería arriesgar su vida para que otros puedan ver a Tinelli o a C5N; donde "te puteo porque necesito descargarme, porque nadie me escucha, porque pago, porque tengo ganas", y porque no les importa quién es el que recibe la descarga; donde te oculto, te hiero, te miento, te confundo porque no me atrevo a bancarme las consecuencias de mis actos...
Donde, ¿dónde?
"¿Donde está el Amor? Que pueda encontrarse", decía Bob Marley.
Y ese Amor con mayúscula es un Amor Responsable. Un Amor que se cuida a sí mismo y que quiere cuidar el Amor de los otros.
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Where is these love? to be found.
Bendiciones. Al Sol, a la Luna, a lluvia, al viento. Son bien recibidos.
domingo, 19 de agosto de 2012
Amor, yo sé que tengo razón... y vos también.
Haile Selassie I
Sé que en mis ojos se ve algo profundo, algo tan profundo como he visto de frente en algunos ojos, más allá de los que veo en el espejo. Lo que sé con certeza, es lo indescifrable de esa profundidad. Sé que es braile para un vidente; chino básico para un argento; jeroglífico para un hombre común, corriente y contemporáneo. Lo sé y no lo niego.
Entiendo que leer a los otros cuesta, que sentir a los otros molesta. Porque cargo con el esfuerzo que esto implica, la molestia que me genera. Pero no puedo dejar de hacerlo. Y tampoco puedo disculpar la vagancia o la comodidad en el otro. Me llena de tristeza la barriga y me da una amargura que sube hasta mi garganta y se filtra por mis ojos en forma de lágrima.
Yo quiero que me quieran. Y entiendo que ese deseo es universal para todos los seres, humanos aunque sea. Algunos son divertidos; otros son charlatanes; otros, muy educados; otros, serviciales. Y aún el introvertido, el tímido, el malvado, el enojado, quieren que los quieran... pero les cuesta admitirlo.
Lo que no termino de entender es la insensatez. La falta de coherencia entre lo que uno siente y lo que uno expresa. Los motivos, el entusiasmo o la falta de él. Me cuesta comprender unos códigos de convivencia que venían ya pactados tácitamente antes que yo viniera al mundo, y que se fueron transformando hasta lo que son hoy. Y aunque acompañé ese cambio, no manejo correctamente esos códigos. O, al menos, estoy totalmente en desacuerdo y me niego a incluirlos en mi accionar.
Ya comprendí que no hay que hablar demasiado, ni ser tan sincera. A la mayoría de la gente no le gusta; y al que le gusta, te acepta, te quiere, pero no te recomienda. Estoy entendiendo que contrariar a las personas, aunque les pueda servir para revertir sus fallas, molesta.
Me doy cuenta que esa profundidad en mis ojos, desencanta. Por ser turbia, inacabable, complicada y latente. Sobretodo porque es latente. Porque intento que sea expresada, que sea dicha, que sea hablada. Desenamora, porque he perdido las pasiones que convertían una relación en una novela mejicana; y tal vez las novelas están a la moda. Se ha perdido el juicio o se lo ha tomado por escudo. Y me despojé de mi caparazón hace tiempo, aunque el mismo tiempo me quiera hacer construir otro.
¿Cómo se hace para hablar con el corazón y la razón sin ser denso?
¿Por qué no se puede imponer esa moda?
lunes, 13 de agosto de 2012
Estoy más cansada que joven...
"Toma un sueño, mántenlo fuerte.
Pásalo.
Así no podrán tenerte..."
¿Qué? ¿Cómo? ¿Ya dejé de ser joven? Es que mis congéneres me niegan ese derecho, esa virtud; y a la vez me lo desmienten porque afirmarlo sería envejecerse. Y es que en estos tiempos que corren (porque ahora corren, en vez de caminar), ser joven no tiene nada que ver con la edad. Ser joven es ser falto de escrúpulos y de responsabilidades. Tener la cabeza en las nubes, en Valencia y los ojos fijos en el celular. No. Basta ya de mirar con ojos chicatos el horizonte, o de caminar con la frente en alto y pasarse la vida con suerte por pisar tanta mierda de perro. No. Ser joven es enfrascarse en todos los sentidos. Tener los ojos iluminados de pantallas, las manos aferradas a algún aparatito, los oídos tapados de música, y... eso sí... eso sí que no cambia más... tener la mente a mil, en mil cosas que para uno son de suma urgencia e importancia y pasan a la historia como inciertos recuerdos de algo ajeno.
Aún cuando la responsabilidad me llegó a la vida de prepo, siempre le he tenido mucho respeto. Me gusta ser disciplinada e implacable con ciertas actitudes como la falta de respeto, el abuso del poder, la ignorancia soberbia, la huída de nuestras responsabilidades... entre otras.
Y eso me hace sentir que tal vez nunca fui joven. Sí pude hacer volar mi mente por los continentes de la imaginación o de la inocencia. Pero jamás pude dejar de importarme por los otros, intentar ponerme en los zapatos de mis semejantes, relegar mis deseos por satisfacer necesidades ajenas. Pero me costó. No fue tiempo, sino espacio. O sí fue tiempo y, sobretodo, espacio. Fue perder alguna que otra amistad por saberla insensata, o perderme en el abismo del hippismo desmedido por plantear otra forma de subsistirle al sistema, o pegarme fuertemente la cabeza contra mis propias ideas para cambiar desde adentro un capitalismo impúdico aunque glamuroso.
Hoy, sentada, tentada, atenta, alerta, tranquila, pero despierta, tengo una reflexión que me deja absorta y que apaña a mis jóvenes arrugas risueñas. Ser joven, ya no es lo que era antes. Sin embargo, nunca lo fue. Ser joven nunca fue lo que era, para mí. Y ser joven siempre fue, es y será lo que es para los otros. Porque esos ojos catalogadores son los que le ponen nombre a las cosas y nos succionan la seguridad en nosotros mismos.
Sí, emocionalmente uno puede madurar. Y es bueno. Pero de ahí a tener agarrados tan firmes los estribos de la libertad... hay un largo trecho. Es sólo comprender que al caballo sólo se lo monta y se lo agarra de las crines. Se le da manzana y una caricia. Se lo peina o cepilla, se le habla, canta o susurra. Y aún así uno puede madurar conscientemente.
Sí, emocionalmente uno puede madurar. Y es bueno. Pero de ahí a tener agarrados tan firmes los estribos de la libertad... hay un largo trecho. Es sólo comprender que al caballo sólo se lo monta y se lo agarra de las crines. Se le da manzana y una caricia. Se lo peina o cepilla, se le habla, canta o susurra. Y aún así uno puede madurar conscientemente.
Estoy cansado - Damepamatala
CACAYARA
Estoy cansado de ser un Don Nadie
Mientras otros van creciendo, soy la misma caries
Estoy cansado de que el fracaso sea mi emblema,
Que en vez de ayudar, soy parte del problema
Estoy cansado de que me vean como la flema
Estorbo si estoy adentro hago mejor si estoy afuera
Estoy cansado, de ser un mantenido
Por culpa de mi mismo, nunca nada he tenido
Estoy cansado de perder los días
Buscando no se que con falsas ideologías
Estoy cansado de estar frente al espejo
Y ver en mi reflejo
Que voy como el cangrejo
Estoy cansado de andar con perdedores
De ellos nunca aprendo nada
Y ya son todo’ unos señores
Estoy cansado de estar en la ruina
Por eso es que no sirvo
Por vivir de esta rutina
De la cual me canse de estar cansado
Viviendo un día a día sin llegar a ningún lado.
Siento que de mi vida
He perdido un tajo
Desviado en un camino
Que era un supuesto atajo
Donde lo único que habían
Eran fracasos y golpes bajos
Y como consecuencia
Este consejo me trajo
EL TRABAJO NO HACE AL HOMBRE
EL HOMBRE HACE AL TRABAJO
De ser lo contrario
Yo no valiese un carajo
Libre albedrío se llama lo que uno tiene
Uno decide caminar o en que momento se detiene
El que hace lo que le gusta
Es porque se entretiene
Pero vuélvelo empresario
Y hace lo que le conviene
Si eres de cierta edad
y aun tus padres te mantienen
Es porque te siguen viendo
Como si fueses un nene
Hasta cuando haces el papel de……
Que no sabe defenderse
Ante la vida que viene
Otros si saben defenderse
Se hacen llamar hampa
Todo el tiempo andan robando
O pendiente de una trampa
Tienen el fracaso y la muerte como estampa
Porque la lluvia de problemas
Que tienen jamás escampa
Entiendo que muchos roban
Por necesidad
Lo que no entiendo es porque lo hacen
Con tanta continuidad
No buscan superarse
Pierden la dignidad
Y más triste es cuando lo hacen
Desde su natalidad
Dicen que árbol que nace torcido nunca se endereza
Este dicho no importa
Este dicho no interesa
Descubre tus cualidades
Y cada una de tus destrezas
Tu no eres una planta piensa con la cabeza
Señores nadie nace
Uno mismo se hace
Aprendan de la vida
Que se lo explica por fases
Como cuando un profesor
Lo esta explicando en clases
Así es la vida
Así es como se hace
Yo aprendí que malandreo,
Flojera y mala conducta
Es una ideología a la que uno se ajusta
Aprendí que hay que cambiar de la noche a la mañana
Y no quedarse esperando a que eche pelo la rana
Aprendí a que el trabajo
Es lo que me mantiene vivo
Y sea cual sea el problema
Siempre hay que ser positivo
También aprendí a que uno tiene que sembrar
Para que en un mañana
Pueda ir a cosechas
CORO
Un camino de mil millas
Comienza con un solo paso
No pienso ahogarme jamás en un vaso
La vida del ser humano
No es más que un corto plazo
Y no quiero llegar aviejo
Cargando un fracaso
WILLIAM
Ya me canse de dejarme llevar
Por una sociedad materialista
Ya me canse de que la frustración
Trate de agregarme a su lista
Hoy voy a emprender el vuelo
Hacia el destino que quiero
Ya no habrán balas perdidas
Que traten de asesinar mi ideal
Hoy comencé a construir
La escalera que me llevara hacia los cielos
Donde por fin yo podré abrazar
Esos sueños cerca de las estrellas
Y si me alcanza la muerte
Y aun no alcanzo ese sueño
Me niego a renunciar
No daré un paso atrás
Quiero morir subiendo
CACAYARA
Si la vida fuese fácil
Yo no cantara esta canción
Para que muchos entiendan
Que hay que entrar en reflexión
Es la hora es el momento
De tomar la decisión
Donde tú eliges cambiar
O ser uno del montón
Lo que quieres obtener
Lo tienes a la vista Las cosas que tu quieres
Ya están hechas y listas
Solo tienes que buscarlas
Nunca ser pesimista
Salte de ese hueco
No seas tercermundista
Nada llega fácil
Hay que tener paciencia
Actúa con cautela
Y con mucha inteligencia
Te aconseja Cacayara
Que tuvo la experiencia
Ahora repite este coro
Que perdure en tu conciencia
[CORO]
Un camino de mil millas
Comienza con un solo paso
No pienso ahogarme jamás en un vaso
La vida del ser humano
No es más que un corto plazo
Y no quiero llegar aviejo
Cargando un fracaso
CACAYARA
Decidí cambiar mi vida
Deshaciéndome de la gente
Que estorbaba en mi camino
Como basura sin recipiente
Que estaban ahí conmigo
Pero parecían ausentes
Y las cosas que hablaban
Nunca eran elocuentes
Que si fumar, hueles o
Pedir para el aguardiente
Dime tú como progresa
Una gente con esa mente
Toma la decisión
Aléjate de ese ambiente
BUSCA TU FUTURO CAMBIANDO TU PRESENTE Bis (3)
Vamos yo se que eres inteligente
Mientras no aparezcas sigues ausente
Un consejo de este man
ES EL CACAYARA EL QUE NADIE PARA Bis (3)
Tú sabes el Caca…
CACAYARA
Estoy cansado de ser un Don Nadie
Mientras otros van creciendo, soy la misma caries
Estoy cansado de que el fracaso sea mi emblema,
Que en vez de ayudar, soy parte del problema
Estoy cansado de que me vean como la flema
Estorbo si estoy adentro hago mejor si estoy afuera
Estoy cansado, de ser un mantenido
Por culpa de mi mismo, nunca nada he tenido
Estoy cansado de perder los días
Buscando no se que con falsas ideologías
Estoy cansado de estar frente al espejo
Y ver en mi reflejo
Que voy como el cangrejo
Estoy cansado de andar con perdedores
De ellos nunca aprendo nada
Y ya son todo’ unos señores
Estoy cansado de estar en la ruina
Por eso es que no sirvo
Por vivir de esta rutina
De la cual me canse de estar cansado
Viviendo un día a día sin llegar a ningún lado.
Siento que de mi vida
He perdido un tajo
Desviado en un camino
Que era un supuesto atajo
Donde lo único que habían
Eran fracasos y golpes bajos
Y como consecuencia
Este consejo me trajo
EL TRABAJO NO HACE AL HOMBRE
EL HOMBRE HACE AL TRABAJO
De ser lo contrario
Yo no valiese un carajo
Libre albedrío se llama lo que uno tiene
Uno decide caminar o en que momento se detiene
El que hace lo que le gusta
Es porque se entretiene
Pero vuélvelo empresario
Y hace lo que le conviene
Si eres de cierta edad
y aun tus padres te mantienen
Es porque te siguen viendo
Como si fueses un nene
Hasta cuando haces el papel de……
Que no sabe defenderse
Ante la vida que viene
Otros si saben defenderse
Se hacen llamar hampa
Todo el tiempo andan robando
O pendiente de una trampa
Tienen el fracaso y la muerte como estampa
Porque la lluvia de problemas
Que tienen jamás escampa
Entiendo que muchos roban
Por necesidad
Lo que no entiendo es porque lo hacen
Con tanta continuidad
No buscan superarse
Pierden la dignidad
Y más triste es cuando lo hacen
Desde su natalidad
Dicen que árbol que nace torcido nunca se endereza
Este dicho no importa
Este dicho no interesa
Descubre tus cualidades
Y cada una de tus destrezas
Tu no eres una planta piensa con la cabeza
Señores nadie nace
Uno mismo se hace
Aprendan de la vida
Que se lo explica por fases
Como cuando un profesor
Lo esta explicando en clases
Así es la vida
Así es como se hace
Yo aprendí que malandreo,
Flojera y mala conducta
Es una ideología a la que uno se ajusta
Aprendí que hay que cambiar de la noche a la mañana
Y no quedarse esperando a que eche pelo la rana
Aprendí a que el trabajo
Es lo que me mantiene vivo
Y sea cual sea el problema
Siempre hay que ser positivo
También aprendí a que uno tiene que sembrar
Para que en un mañana
Pueda ir a cosechas
CORO
Un camino de mil millas
Comienza con un solo paso
No pienso ahogarme jamás en un vaso
La vida del ser humano
No es más que un corto plazo
Y no quiero llegar aviejo
Cargando un fracaso
WILLIAM
Ya me canse de dejarme llevar
Por una sociedad materialista
Ya me canse de que la frustración
Trate de agregarme a su lista
Hoy voy a emprender el vuelo
Hacia el destino que quiero
Ya no habrán balas perdidas
Que traten de asesinar mi ideal
Hoy comencé a construir
La escalera que me llevara hacia los cielos
Donde por fin yo podré abrazar
Esos sueños cerca de las estrellas
Y si me alcanza la muerte
Y aun no alcanzo ese sueño
Me niego a renunciar
No daré un paso atrás
Quiero morir subiendo
CACAYARA
Si la vida fuese fácil
Yo no cantara esta canción
Para que muchos entiendan
Que hay que entrar en reflexión
Es la hora es el momento
De tomar la decisión
Donde tú eliges cambiar
O ser uno del montón
Lo que quieres obtener
Lo tienes a la vista Las cosas que tu quieres
Ya están hechas y listas
Solo tienes que buscarlas
Nunca ser pesimista
Salte de ese hueco
No seas tercermundista
Nada llega fácil
Hay que tener paciencia
Actúa con cautela
Y con mucha inteligencia
Te aconseja Cacayara
Que tuvo la experiencia
Ahora repite este coro
Que perdure en tu conciencia
[CORO]
Un camino de mil millas
Comienza con un solo paso
No pienso ahogarme jamás en un vaso
La vida del ser humano
No es más que un corto plazo
Y no quiero llegar aviejo
Cargando un fracaso
CACAYARA
Decidí cambiar mi vida
Deshaciéndome de la gente
Que estorbaba en mi camino
Como basura sin recipiente
Que estaban ahí conmigo
Pero parecían ausentes
Y las cosas que hablaban
Nunca eran elocuentes
Que si fumar, hueles o
Pedir para el aguardiente
Dime tú como progresa
Una gente con esa mente
Toma la decisión
Aléjate de ese ambiente
BUSCA TU FUTURO CAMBIANDO TU PRESENTE Bis (3)
Vamos yo se que eres inteligente
Mientras no aparezcas sigues ausente
Un consejo de este man
ES EL CACAYARA EL QUE NADIE PARA Bis (3)
Tú sabes el Caca…
lunes, 11 de junio de 2012
"Erase una vez una nube. Una nube que vivía en lo alto del cielo. Ella nunca supo bien su origen y eso la perturbaba mucho. Erase una vez una nube que encontró el agua. En el agua se veía a ella misma. Y un día lloró. Lloró de tristeza. Lloró por desconocer sus raíces. Lloró tanto y tan largo tiempo que cayó enterita a la tierra. Y así fue como conoció a sus ancestros."
A veces me noto a mí misma demasiado seria o exigente. Hipócrita y cruel. Sobretodo cuando se me topa el pensamiento con alguna idea que no logro sacar de mi mente. No me callo lo que pienso y lo escupo. No todo, pero sí, una gran parte.
En general, encuentro desentendimiento, desconocimiento. Orejas a la defensiva ante palabras tajantes. Es un trauma de la infancia. Nunca me gustó mucho subir a la calesita, y jamás entendí el juego de agarrar la sortija. Era más fácil desde abajo, tirarle del pantalón al viejo y decirle: ¿me la prestás un ratito? Y volver contenta, sortija en mano, sonrisa en cara, y mostrársela a todos.
Y a esta altura de la vida, pocas cosas me sorprenden. Y sólo porque tengo mala memoria, a veces necesito extasiarme de imágenes hermosas y comunes. Me alegro cuando veo el amor traducido en actos. Porque la decadencia del ser, nos está matando esos momentos.
Ya no creo en unicornios, ni aún en los alados. Es difícil una revolución, salvo que sea permanente.
Por eso, no voy a llorar. Ni voy a patalear. Ni voy a hablar y escupir mis tintas al tarro que debería contenerlas. No, basta de eso. ¿Para qué escribir cien veces "no se debe" o llenar tres renglones con la A mayúscula, minúscula, cursiva e imprenta? Eso es tema viejo, educación bancaria.
Ahora opto por la frase que en un tiempo había hecho mi lema: "que se curta"
Total... el órgano más grande es nuestro cuero.
A veces me noto a mí misma demasiado seria o exigente. Hipócrita y cruel. Sobretodo cuando se me topa el pensamiento con alguna idea que no logro sacar de mi mente. No me callo lo que pienso y lo escupo. No todo, pero sí, una gran parte.
En general, encuentro desentendimiento, desconocimiento. Orejas a la defensiva ante palabras tajantes. Es un trauma de la infancia. Nunca me gustó mucho subir a la calesita, y jamás entendí el juego de agarrar la sortija. Era más fácil desde abajo, tirarle del pantalón al viejo y decirle: ¿me la prestás un ratito? Y volver contenta, sortija en mano, sonrisa en cara, y mostrársela a todos.
Y a esta altura de la vida, pocas cosas me sorprenden. Y sólo porque tengo mala memoria, a veces necesito extasiarme de imágenes hermosas y comunes. Me alegro cuando veo el amor traducido en actos. Porque la decadencia del ser, nos está matando esos momentos.
Ya no creo en unicornios, ni aún en los alados. Es difícil una revolución, salvo que sea permanente.
Por eso, no voy a llorar. Ni voy a patalear. Ni voy a hablar y escupir mis tintas al tarro que debería contenerlas. No, basta de eso. ¿Para qué escribir cien veces "no se debe" o llenar tres renglones con la A mayúscula, minúscula, cursiva e imprenta? Eso es tema viejo, educación bancaria.
Ahora opto por la frase que en un tiempo había hecho mi lema: "que se curta"
Total... el órgano más grande es nuestro cuero.
sábado, 9 de junio de 2012
Un minuto de silencio...
Decir y hacer. Dos pasos básicos para empezar a ser ese "hombre de palabra" que uno tiene como ideal. Es un buen comienzo dejar de hablar tanto y ocupar ese tiempo en hacer, producir, crear, embellecer. Es un buen comienzo, pero quedarse ahí es nunca avanzar, es seguir siendo lo que son todos los zombis que atestan esta ciudad. Decir, hablan como si les hubiese dado cuerda el gran chancho bobo, hablan sin siquiera saber bien qué están diciendo. Palabras trilladas, pisadas, pisoteadas, fuera de contexto: "que se vayan todos", "corrupción", "todo bien, ¿vos?", "amigo/a", "te quiero", "te amo", "te adoro"...
... te tiro al inodoro.
Parecieran frases sacadas de un saco lleno de escupidas palabras elegidas al tun-tún. Y hay que usarlas, no propongo su exilio, sino más bien, su realeza. Me alzo en armas a favor de la revolución de la coherencia, y ya basta de tanto sentido común, si el común de la gente se empastilla con algún somnífero. Si todos se tiran al pozo, vos saltalo, por las dudas, quién te dice que tal vez hasta llegás al otro lado intacto.
La sinceridad de las palabras se mide con los actos que las sostienen. Si querés que se vayan todos, ¿querés una sociedad anárquica? Yo no veo en sus tapados de pieles y en sus boquitas pintadas esas palabras mayores. Si repudiás la corrupción, ¿estás hablando de los millones que se mueven en los gabinetes públicos o del vuelto que le hiciste al kioskero, o el billete falso que le encajaste al chino, o la "monedita" que le revoleaste por la jeta a un pibe para que se compre paco y te deje de romper las guindas? Yo no escuché cacerolazos cuando los secundarios estaban tomados, pidiendo una educación digna y pública (realmente pública), tampoco los escuché cuando era sabido que la UCEP "limpiaba" las calles por las madrugadas porteñas y les robaba las cosas al pueblo. Porque Oh! Querida Clase Media, ¿quién es el pueblo? ¡Qué dilema! Los trabajadores, será su respuesta. Y yo les digo que los trabajadores oprimidos, que muchas veces son víctimas de su propio yugo opresor, no tienen el tiempo para reclamar, no tienen el dinero para ahorrar, no tienen ollas vacías para golpear. Ellos son los que deberían hablar.
- Hola, ¿como vá?
- Todo bien, ¿vos?
- Bien.
Si le respondés a la ligera y esperás que no te vengan con problemas, por qué mejor no evitar esa parte de la conversación, que no es más que una pérdida de tiempo. Cuántos somos los que preguntamos con sinceridad, y cuántos son los que sacan esa respuesta chorreando babas ajenas y sin sentido de un saco podrido. "Amigo", "yo no soy tu amigo", pero decime, qué necesitás. Ay! no, cuidado, hay que cuidar "las formas". Se pueden ofender algunos y los más graciosos te tiran un "puff! una casa, un millón de dólares, una ferrari...".
Ya el "te quiero", "te amo", "te adoro"... bueno, es complicado. Yo entiendo que para cada quién, los sentimientos tienen un significado distinto. Pero habría que prohibir su uso desvalorizado. Hiere, mata, maltrata. Cuántos "te amo" son dicho sin palabras. Cuántos "me amo" se dicen en cada acción. Demasiados, saturados. "Primero yo, después el resto." Lo entiendo, me pasó, pero fue un momento. Fue un recurso para no caer en el fondo del abismo después de tanta hijaeputés que me habían hecho. Pero, vivir así como si nada, tirando "te amo"s sin sentido, hablados sin sentirlos, ni vivirlos, no. No, porque un "te amo" quiere decir muchas cosas, y entre ellas significa "contá conmigo" y cuando uno cuenta con alguién que después no está se decepciona, y cuando uno se decepciona, llora; y cuando uno llora, es porque el corazón está desbordado... a veces, de tanta alegría; y otras veces, de demasiada tristeza.
"Palabras sin acción es como disparar sin balas; respeto por el que hace lo que habla."
Alika
lunes, 14 de mayo de 2012
A veces el corazón deja de doler por cansancio, por comodidad, porque ya tuvo suficiente. Y entonces, busca descansar de esos malos ratos en la nada misma. Es un tiempo que media entre la cosecha y la nueva siembra. Primero se disfruta de la cosecha, o al menos se hace una parada para reflexionar qué salió bien y qué, mal. Después se limpia la tierra, se la ara, y se espera que llueva. Mientras, se eligen las mejores semillas, las que prometen buenos frutos. El momento es ahora; el lugar, el corazón.
Pero le puede pasar hasta al mejor agricultor, estar tan cansado que se deje estar. Que por un momento deje de tener ganas de volver a plantar. Y mire la mala cosecha, la media cosecha, la flaca cosecha, y se desanime. Y sin embargo, ame sus plantas, su tierra, su trabajo. Pero por el momento, no tenga ganas de buscar buenas semillas, ni medias semillas, ni flacas semillas. Solo quiere ver su tierra, así, desnuda, sin plantar. Y meditar al respecto, hasta hartarse y mirar el cielo desde su silla de mimbre. Y tal vez, si ese día le dan muchas ganas, seguir el vuelo de los pájaros con la mirada.
Aunque el reloj siga andando, aunque despacito.
Aunque la tierra siga firme y fértil ante el Sol.
Aunque las semillas esperen que las elijan y las hundan en un profundo sueño en el que se harán grandes y dejarán de ser semillas.
Aunque el corazón esté cansado.
Aunque te ame.
Pero le puede pasar hasta al mejor agricultor, estar tan cansado que se deje estar. Que por un momento deje de tener ganas de volver a plantar. Y mire la mala cosecha, la media cosecha, la flaca cosecha, y se desanime. Y sin embargo, ame sus plantas, su tierra, su trabajo. Pero por el momento, no tenga ganas de buscar buenas semillas, ni medias semillas, ni flacas semillas. Solo quiere ver su tierra, así, desnuda, sin plantar. Y meditar al respecto, hasta hartarse y mirar el cielo desde su silla de mimbre. Y tal vez, si ese día le dan muchas ganas, seguir el vuelo de los pájaros con la mirada.
Aunque el reloj siga andando, aunque despacito.
Aunque la tierra siga firme y fértil ante el Sol.
Aunque las semillas esperen que las elijan y las hundan en un profundo sueño en el que se harán grandes y dejarán de ser semillas.
Aunque el corazón esté cansado.
Aunque te ame.
jueves, 26 de abril de 2012
De impro visto
"Ahora es momento de descansar,
y yo quiero crear.
Crear, creer, saltar.
Siempre llevando la contra,
la contraria, la invertida.
Invirtiendo mi tiempo,
entiendo con el tiempo
que nunca es tarde para cambiar de dirección."
Hace tiempo que vengo con estos pensamientos y no encuentro la forma de transformarlos. Simplemente, aparecen en mi mente y aunque le ponga y le imponga los frenos que considero necesarios, buscándo excusas baratas, caras y gratuitas, para boicotearme ésta sensación, no desaparecen. Es como un estado, un estar alerta a que algo va a pasar, algo que desborda los límites de los esperable, una acción violenta, descontrolada, de alguien cercano a mí, que se desata sin previstos. Entonces, me empieza a latir rápido el corazón y me controlo con pensamientos. Pero firme sigue la idea de la catástrofe, de lo desbordable, de lo incontenible, de lo inesperado, de algo que sobrepasa mi control. Y eso me aterra, perder el control. Entonces, hoy, después de unos meses, lo transformo en una historia, un relato de algo vivido que nunca pasó, o que pasó lejos y me llegó como eco a mi mente.
Ella caminaba despacio, ensimismada en sus pensamientos, disfrutando del Sol, por la vereda de enfrente a la que bordea las vías. Iba a paso firme y relajado. Aunque esto puede ser contradictorio, lograba entre derecha, izquierda un vaivén armonioso. Cuando cruza la calle, y llega a mitad de cuadra, ve en la esquina siguiente un chico y una chica. La joven apoyada en la pared y él, cerrándole el paso.
La situación era confusa. Podrían ser amantes jóvenes, amigos con derecho a roce. Pero algo le hacía presentir en el pecho, que no se trataba de una cosa ni de la otra. Buscó con los ojos sus manos, y ella sacaba algo de la mochila para entregárselo a él. Pensó en cruzar y olvidar la historia. Pese a todo, siguió caminando hacia ellos.
Cuando pasó por atrás de las espaldas de él, lo llamó con un "disculpame". Él giró rápidamente y el sonido estridente sonó y resonó en el silencio de esa tarde otoñal, seguido del grito ahogado de la chica que se pegaba a la pared horrorizada, con los ojos llorosos.
Ella cayó de rodillas, y mirándola le pregunto: "¿estás bien?", y se dejó caer, y se dejó morir.
---
A la noche las calles parecen distintas, todo se transforma. El mismo lugar que recorriste en compañía de la luz del Sol, sin ella se hace ajeno. La calle bulliciosa y atolondrada, se convierte en lúgubres desiertos de gente con sueño y ojeras y cansancio que camina rápidamente y solitaria. Ella era una de éstas. Bajó del colectivo en la avenida, caminó dos cuadras hacia la derecha y dobló a la izquierda, como siempre. Al doblar la esquina, se fueron apagando los sonidos de la avenida o quedaban como ahogados en la noche oscura. La basura esperando ser recogida, las persianas de los negocios ya se habían echado a dormir hasta mañana. Un auto en marcha esperaba en la salida de un supermercado. Un hombre que pasaba por ahí se acerca a la ventanilla y le habla al conductor.
Ella pasa más rápidamente por delante, dejando atrás su curiosidad. Oye un disparo, se da la vuelta en seco y ve al hombre que habíase acercado al auto, tendido en el piso, en un charco de sangre.
Por un instante, el tiempo se detiene o camina con lentitud y ve el auto arrancar, pasar por delante de ella y los ojos de alguien desde adentro del vehículo penetrando los suyos. Durante escasos segundos, esta escena se reproducía como eterna, perturbadora y real.
El tiempo vuelve a sus cauces naturales, y ella corre hacia el cuerpo y saca el celular. Llama al 107 y reporta lo sucedido. Le toma la mano al hombre y le da palabras de ánimo y aliento. Él saca su celular con dificultad del bolsillo, marca un número y pide que diga lo que pasó. Ella lo cuenta, al otro lado del teléfono, no hay nadie o, al menos, no se escucha más que un silencio, una respiración, un sollozo y otro silencio. Corta el teléfono y se da cuenta que el hombre se había ido. Allí sólo quedaba un cuerpo, pero la vida ya se había marchado.
y yo quiero crear.
Crear, creer, saltar.
Siempre llevando la contra,
la contraria, la invertida.
Invirtiendo mi tiempo,
entiendo con el tiempo
que nunca es tarde para cambiar de dirección."
Hace tiempo que vengo con estos pensamientos y no encuentro la forma de transformarlos. Simplemente, aparecen en mi mente y aunque le ponga y le imponga los frenos que considero necesarios, buscándo excusas baratas, caras y gratuitas, para boicotearme ésta sensación, no desaparecen. Es como un estado, un estar alerta a que algo va a pasar, algo que desborda los límites de los esperable, una acción violenta, descontrolada, de alguien cercano a mí, que se desata sin previstos. Entonces, me empieza a latir rápido el corazón y me controlo con pensamientos. Pero firme sigue la idea de la catástrofe, de lo desbordable, de lo incontenible, de lo inesperado, de algo que sobrepasa mi control. Y eso me aterra, perder el control. Entonces, hoy, después de unos meses, lo transformo en una historia, un relato de algo vivido que nunca pasó, o que pasó lejos y me llegó como eco a mi mente.
Ella caminaba despacio, ensimismada en sus pensamientos, disfrutando del Sol, por la vereda de enfrente a la que bordea las vías. Iba a paso firme y relajado. Aunque esto puede ser contradictorio, lograba entre derecha, izquierda un vaivén armonioso. Cuando cruza la calle, y llega a mitad de cuadra, ve en la esquina siguiente un chico y una chica. La joven apoyada en la pared y él, cerrándole el paso.
La situación era confusa. Podrían ser amantes jóvenes, amigos con derecho a roce. Pero algo le hacía presentir en el pecho, que no se trataba de una cosa ni de la otra. Buscó con los ojos sus manos, y ella sacaba algo de la mochila para entregárselo a él. Pensó en cruzar y olvidar la historia. Pese a todo, siguió caminando hacia ellos.
Cuando pasó por atrás de las espaldas de él, lo llamó con un "disculpame". Él giró rápidamente y el sonido estridente sonó y resonó en el silencio de esa tarde otoñal, seguido del grito ahogado de la chica que se pegaba a la pared horrorizada, con los ojos llorosos.
Ella cayó de rodillas, y mirándola le pregunto: "¿estás bien?", y se dejó caer, y se dejó morir.
---
A la noche las calles parecen distintas, todo se transforma. El mismo lugar que recorriste en compañía de la luz del Sol, sin ella se hace ajeno. La calle bulliciosa y atolondrada, se convierte en lúgubres desiertos de gente con sueño y ojeras y cansancio que camina rápidamente y solitaria. Ella era una de éstas. Bajó del colectivo en la avenida, caminó dos cuadras hacia la derecha y dobló a la izquierda, como siempre. Al doblar la esquina, se fueron apagando los sonidos de la avenida o quedaban como ahogados en la noche oscura. La basura esperando ser recogida, las persianas de los negocios ya se habían echado a dormir hasta mañana. Un auto en marcha esperaba en la salida de un supermercado. Un hombre que pasaba por ahí se acerca a la ventanilla y le habla al conductor.
Ella pasa más rápidamente por delante, dejando atrás su curiosidad. Oye un disparo, se da la vuelta en seco y ve al hombre que habíase acercado al auto, tendido en el piso, en un charco de sangre.
Por un instante, el tiempo se detiene o camina con lentitud y ve el auto arrancar, pasar por delante de ella y los ojos de alguien desde adentro del vehículo penetrando los suyos. Durante escasos segundos, esta escena se reproducía como eterna, perturbadora y real.
El tiempo vuelve a sus cauces naturales, y ella corre hacia el cuerpo y saca el celular. Llama al 107 y reporta lo sucedido. Le toma la mano al hombre y le da palabras de ánimo y aliento. Él saca su celular con dificultad del bolsillo, marca un número y pide que diga lo que pasó. Ella lo cuenta, al otro lado del teléfono, no hay nadie o, al menos, no se escucha más que un silencio, una respiración, un sollozo y otro silencio. Corta el teléfono y se da cuenta que el hombre se había ido. Allí sólo quedaba un cuerpo, pero la vida ya se había marchado.
domingo, 8 de abril de 2012

Ahora puedo, veo y creo que estoy mejor. La realidad sigue ahí, latente y caprichosa. Transformar la realidad es verla desde otro ángulo, enfrentarla de un modo distinto. Aunque la mona se vista de seda, mona queda. Y aunque no lo veamos, el Sol siempre está. Y ojos que no ven, corazón que no siente. ¿Ves? ¿Te das cuenta? Vivir es mentirse de realidad. Disfrazar los pensamientos, los sentimientos. Darle rosca, buscarle la vuelta. Porque cruda, la realidad lastima, es cruel, cruenta. Y desnuda, sin disfraz ni gamulán, es áspera y raspa.
Lo importante es enfocar. El foco, la meta, el objetivo. Enfocar. Considerar.
Considerar la realidad así como está, cruda. Y después cocinarla a fuego lento.
Nota: El fotolog reina_siete y reina_siete_azul está con problemas y no puedo ingresar. Es por esto que este blog, por tiempo indeterminado cambia sus parámetros y mezcla con reflexiones internas. Ya volverá el tiempo en que este blog esté sólo dedicado a las formas ZioN.
sábado, 7 de abril de 2012
NO hay interes
Empecé a caminar y leí la respuesta a toda clase de pregunta que me haya echo de un tiempo a esta parte: NO hay interés. No podría decir si el cartel era una propaganda política, un evento, un disco, un show. Y tampoco me importa. NO hay interés. Así como llegué, me fui. Transformando en cada paso mis emociones, para no mandar muchas cosas a la que las parió. La música me ayudó bastante. "Triste es un estado que no existe en mi tierra. El que le canta a la pena nunca gana la guerra." "Sentí un flechazo aquí dentro que no quedó en el intento."
En fin, fui cosechando en mi andar motivos para sonreir y dejar de lado el dolor. Hay amor en las calles. Y yo lo encontraba contenta. Me gusta ver la perfección del hombre. Somos seres hermosos caídos de nosé dónde que nos creemos una historieta totalmente inventada y nos caracterizamos bastante bien. Yo no sé, ni creo saber, ni quiero saber qué personaje interpreto. NO hay interés. Prefiero mirar hacia afuera porque a través de eso me cuestiono a mí misma y me reconozco en mis reflexiones.
Pensar qué querés, no es nada fácil. Me molestan los malos modales, el no ser importante para el otro, la falta de consideración. Y hoy ya estoy llena de eso. Me cansó, me bastó, es suficiente. Por lo menos, para mí, es suficiente. Yo te doy flores y me las devolvés marchitas. Yo te doy mi casa, y me devolvés chusmerío. Yo te doy tiempo, y me devolvés ausencia. Yo te doy amor y me devolvés amor. Amor a tu manera y no a la mía.
El amor se da a la manera del otro. Un regalo tiene un valor agregado cuando pienso qué necesita el destinatario. CONSIDERACIóN. Sí, esa es la base de nuestras relaciones; y la base de nuestros problemas, su ausencia.
Y ahí me pongo a pensar cómo cambió mi vida siendo madre. Ya no escucho música en la computadora, porque temo no escuchar cuando me llaman y me necesitan. Salgo con amigos, hacemos salidas distintas. Me levanto cuando se levanta el amor de mi vida, sin importar a qué hora me acosté. Mis salidas son en horario matinee, pero mis amigos de la matinee ahora salen a la noche y vuelven a las 7 de la mañana tropezando ebrios con sus propios pasos. Ya lo viví a eso. Yo vivía en el bosque muy contento. También me llevó el circo, hice malabares y piruetas con mi vida. Y ahora vuelvo al bosque. Y realmente estoy contenta de verdad. Pero no hay mucha compañía. Y es aburrido tener que ir al circo para verse con una u otra persona. NO hay interés. Ni yo de volver al circo, ni los circenses de escapar.
Yo me pregunto qué quiero. Porque pedir no es lo mismo que recibir sin haberlo pedido antes. Y pedir significa esperar. Y esperar significa magnificar algo que nunca termina de llegar. Y yo no quiero ser la coneja de nadie, no quiero que nadie me corra o me persiga. Nunca me gustaron los papeles trillados. Quiero algo más original. Clásico, pero original.
COMPAÑERISMO. ¿Qué? ¿Qué palabra es esa? Bueno, yo creo que más que una palabra es un estilo de vida. DIALECTICA
En fin, fui cosechando en mi andar motivos para sonreir y dejar de lado el dolor. Hay amor en las calles. Y yo lo encontraba contenta. Me gusta ver la perfección del hombre. Somos seres hermosos caídos de nosé dónde que nos creemos una historieta totalmente inventada y nos caracterizamos bastante bien. Yo no sé, ni creo saber, ni quiero saber qué personaje interpreto. NO hay interés. Prefiero mirar hacia afuera porque a través de eso me cuestiono a mí misma y me reconozco en mis reflexiones.
Pensar qué querés, no es nada fácil. Me molestan los malos modales, el no ser importante para el otro, la falta de consideración. Y hoy ya estoy llena de eso. Me cansó, me bastó, es suficiente. Por lo menos, para mí, es suficiente. Yo te doy flores y me las devolvés marchitas. Yo te doy mi casa, y me devolvés chusmerío. Yo te doy tiempo, y me devolvés ausencia. Yo te doy amor y me devolvés amor. Amor a tu manera y no a la mía.
El amor se da a la manera del otro. Un regalo tiene un valor agregado cuando pienso qué necesita el destinatario. CONSIDERACIóN. Sí, esa es la base de nuestras relaciones; y la base de nuestros problemas, su ausencia.
Y ahí me pongo a pensar cómo cambió mi vida siendo madre. Ya no escucho música en la computadora, porque temo no escuchar cuando me llaman y me necesitan. Salgo con amigos, hacemos salidas distintas. Me levanto cuando se levanta el amor de mi vida, sin importar a qué hora me acosté. Mis salidas son en horario matinee, pero mis amigos de la matinee ahora salen a la noche y vuelven a las 7 de la mañana tropezando ebrios con sus propios pasos. Ya lo viví a eso. Yo vivía en el bosque muy contento. También me llevó el circo, hice malabares y piruetas con mi vida. Y ahora vuelvo al bosque. Y realmente estoy contenta de verdad. Pero no hay mucha compañía. Y es aburrido tener que ir al circo para verse con una u otra persona. NO hay interés. Ni yo de volver al circo, ni los circenses de escapar.
Yo me pregunto qué quiero. Porque pedir no es lo mismo que recibir sin haberlo pedido antes. Y pedir significa esperar. Y esperar significa magnificar algo que nunca termina de llegar. Y yo no quiero ser la coneja de nadie, no quiero que nadie me corra o me persiga. Nunca me gustaron los papeles trillados. Quiero algo más original. Clásico, pero original.
COMPAÑERISMO. ¿Qué? ¿Qué palabra es esa? Bueno, yo creo que más que una palabra es un estilo de vida. DIALECTICA
lunes, 27 de febrero de 2012
Rompe el hielo
¿Vos sabías que el viajar en dos Soles es más ameno? ¿Y que pedaleando a la velocidad de la luz, esos soles se hacen estrellas? El sentarse en un monociclo no debe ser fácil, no subestimes las virtudes del circense. Cuando a uno de mis Soles le sacaron las rueditas, creí perder el equilibrio. Pero aprendí a hacer funcionar mi cuerpo para mantenerme arriba. ¡Ojo! Me caí mil veces. Me caí y me lastimé. Me caí y me raspé la rodilla, el codo... y aprendí a llamar a un hueso como "dulce". No es nada fácil. No puedo soportar tanta gente que sufre en monociclo, sólo por temerle al Sol. ¡Y son dos! Ese es el problema. Porque con un Sol, vaya y pase. Si le pasa algo, lo arreglamos y listo. Pero cuando son dos... se hace todo menos difícil. Y aunque parezca incoherente, y la mayoría de los pedaleadores se destacan en esta rama, se prefiere el monociclo. ¡Pero qué gente más egoísta!
Me presento como tu Sol. Te propongo mandar al diablo el maldito monociclo en el que te sentaste, y sólo te pido que pongas el cuerpo, yo pongo el resto. Pero la demanda sociocultural te desanima. La bicicleta no está a la moda, uno suma más que dos. El individualismo colectivo se propaga por el planeta, y si pretendes algún día andar en triciclo te van a sacar de carrera. Estás "out", o mejor dicho y hablado: "AUT".
Puedo tener parada la bici hace un tiempo, puedo no haberla montado lo suficiente, pero mi Sol no quiere iluminarse a sí mismo y nada más. Sería tan monótono, tan falto de gracia, tan reiterativo. Si es un Sol, ya está alumbrado. No sirve más que para darle luz a otros.
Pero acepto, comprendo, entiendo. Te da miedo que otro Sol te haga sombra, o que cambie tu luz, o que te saquen del show porque no andas en monociclo, no sos arriesgado, sagaz, que esto y que lo otro. ¿Vos sabes que dos Soles alumbran más que uno? ¿Vos sabés que la luz es sólo energía que dada su velocidad puede percibirse con la vista como tal? Es decir, que cambia permanentemente. ¿Vos sabés que girar con otro Sol es más difícil que simplemente mantenerse girando sobre sí mismo, sin coordinar con nada? Y ¡a la perinola! si por no ceder al cambio te convertís en luz mala.
Tampoco para ser fatalista. La idea no es que te asustes, ni te subas a un caballo. La idea es que vos, sí, vos, Sol... te dejes de dar vueltas sólo y le tomes la mano a otro Sol para girar juntos. Eso sería realmente un Show.
y...
The Show must Go on.
viernes, 24 de febrero de 2012
Viejas malas... buenas nuevas

Ya es viejo eso de darlo todo. O de dar lo mucho por lo poco. Y después la decepción de la ilusión de haber dado de más. Porque después de dar mucho, todo te parece poco. Uno brinda y brinda. Y brinda por mí, por vos, por él, por ella, por nosotros, por vosotros, por ellos. Y seguís brindando soltando la copa y dejándola estallar en el piso, y usas las manos para seguir brindando, y cuando acercas confiado tu boca para beber, ya no queda nada. Todo se desparramó. Y te quedás como un boludo pensando para qué brindaste tanto cuando ahora todos toman menos vos.
Pero eso es viejo. Eso es pasado. Por momentos, por etapas, durante un tiempo, no me jode darte todo. Porque rebalso, y rebalsar es brindar en forma permanente, con la vida. Pero, ahora me pasa que a veces no quiero darte a vos, quiero brindarle a la nada. Porque sólo ella me confirma que no me devolverá nada de lo que no esperaré. No quiero no dar, porque eso sería morir como artista y viajar tan profundo en la tierra hasta enterrar mi cerebro como una zanahoria. Y eso sería matarlo, hacer morir el arte en una última manifestación artística.
Pero de las nuevas son buenas, porque no me afecta que me devuelvas, no espero mucho de vos. Ni de vos ni de nadie. Cual cuero forjado ya estoy curtida. Me espero todo de todos y no me asombran. Podés clavarme mil puñales por la espalda que solo voy a voltear para mirarte a los ojos y reirme de la pena que me da tu cobardía. Podés besarme con mil labios los ojos que te devolveré besos en mil sonrisas para agradecer tu valentía. Pero no me asombra, ni me acostumbro. No te espero en absoluto, y a la vez el abanico de posibilidades te es tan amplio y de ello soy tan consciente que lo que hagas ya estaba previsto.
Pero esto puede ser demasiado soberbio de mi parte. ¿Vos pensás que te las sabés todas, chiquita? Me pienso que me sé que todavía no sé casi nada, y de eso me aferro para seguir aprendiendo.
Salud, sigo brindando. Tal vez, por karma, todo me vuelva.
miércoles, 1 de febrero de 2012

Dicen que árbol que nace torcido nunca se endereza,
este dicho no importa, este dicho no interesa.
Descubre tus cualidades y cada una de tus destrezas,
tu no eres una planta, piensa con la cabeza.
Permítame explicarme, se me hace indispensable explayarme en esta diferencia entre usted y yo, que radica en nuestros orígenes, nuestros genes, nuestro ADN. Yo soy de madera, y usted de fuego.
Yo soy templado, sólido, vivo y quieto. Usted es caliente, candente, vaporoso, muerto y vivaz. Y nos gustamos. De eso estoy seguro. Porque me dan ganas de encenderme cuando le veo, y siento sus ganas de arderme cuando me ve. Bien, pero somos distintos, digámoslo a puro viento.
Yo creo que en la diversidad está la perfección de la naturaleza. En su simetría asimétrica se encuentra la magia de la vida. Y usted debe creerlo, también. Pero sus ideales se escupen por su boca, y forma mucho humo. Demasiado humo, para lo que en realidad es. Enciende y asesina, cuece y crece. En cambio, yo soy, crezco, hacia arriba, nunca hacia abajo.
Soy para que me escriban, para que me lijen, para que me construyan, para que me lustren, para que me tengan de sostén, de respaldo, de fondo, de decorado. Y a usted, con sus múltiples colores, no se lo puede tocar, no se lo puede moldear, porque su forma es inmediata, canta, baila, juega, salta. Saca chispas de la galera y las reparte por la tierra... ¡Oh, Tierra! Querida amada, árbitro en nuestro amor, enraizándo mi pasión, y conteniendo tu locura. Bendita, eterna. Tierra de mil placeres.
domingo, 8 de enero de 2012
Musa

Una carrera que recorro sola o contra mí misma. Una búsqueda del tesoro que escondí hace tiempo y ni yo recuerdo bien dónde está, o intento olvidarlo en cada paso para poder darle sentido a este camino. Camino que a veces me parece recorrido, y otras veces lo veo tan desconocido que atenta contra mi propia certeza y seguridad.
Es el intento obstinado de darme de lleno con un buen pretexto para dejar de ser yo misma y empezar a ser otra vez alguien que no soy todavía, pero que en algún pasado quise ser. Esa excusa será la musa que me dará rienda suelta a la cordura de poder escribir un texto desatado, desenfrenado e inconexo. Pero que a la vez sea recatado, fiel a los hechos, que se entienda y se quiera compartir.
A veces la musa renace de la noche como una luna llena, otras veces como una noche sin estrellas, otras, como un amor incomprendido, sobrevalorado. En muchos momentos, cuando más la busco, esta doncella empedernida escatima todos mis intentos de hallarla para fundirse en el brillo de las hojas de los árboles, en el gris del pavimento, en el reflejo del cielo en el agua. Y es ahí cuando me inhibo, me pongo arisca y me encapricho. Porque ella es mía y sólo mía, aún cuando es de todos los hombres y todas las mujeres. Me pertenece cuando la poseo, y se desvanece cuando la pierdo. Deja de existir para mí y deja de ser para todos.
Y de repente llega, así caminando atontada, malcriada, mimada, como despojada de cualquier prejuicio, inocente. Pero de esa inocencia que molesta y lastima. Llega sin disculpar su ausencia ni comentar cuánto tiempo se queda. Hay que estar con ella, aprovecharse de su inmadurez, usarla, ultrajarla. Y hasta parece contenta con su sonrisa aprobadora, provocativa, altiva y desafiante.
Siempre la veo de cabellos largos, pero a veces ondulantes, a veces lacios, a veces sueltos y enredados, otras veces sujetos y bien peinados. Como una ninfa, siempre. Bella. A veces pide llamarla Amor, otras, Dolor. Ella no tiene límite ni vergüenza. Ella no tiene cara ni sexo. Ella simplemente es ese pelo de ninfa descalza, aún sin tener cabeza ni pies. Y siempre libre e irresoluta, me desencaja.
sábado, 7 de enero de 2012
Tristeza desilusoria

Ahora, sí. Respiro. Por fin. Venía latiéndome el corazón tan rápido desde el ombligo hasta la sien. Me dejaste con las palabras latentes y saltarinas, me cortaste el chorro, los víveres, el rostro. Y yo siempre fui una persona que quiere decir lo que siente. No sé por qué, cuál es la necesidad. Tal vez es el cansancio de saberlo tan mío y no tener cómo expresarlo, que lo intento, incansadamente. Pero, claro, hay formas y formas. Y yo trato de decirlo de la manera más amena, más casual, más comprensiva. Y nunca me va bien a decir verdad. Tal vez me toman como una débil, maleable, que se le puede decir cualquier cosa, total lo va a comprender... a la larga o a la corta, todo lo perdono. Sí, eso debe ser. Aunque pensandolo mejor, cuando lo dije de manera soberbia y altiva, tampoco me fue bien. Que soy violenta, que soy egoísta, que porqué mejor no pienso bien las cosas y hablamos otro dia. ¿Tanto cuesta decir eso? Mejor hablamos otro día. Sí, cuesta. Definitivamente, porque todavía nadie me lo dijo.
Yo quiero sentir que te importo, porque realmente importa poco si realmente te importo o no, lo importante es sentirse importante para alguien que te importa. ¿Se entiende? Creo que es menester comprender esta frase, porque de ahí nace mi enojo y mi ofensa. Eso, me siento ofendida. A ver... analicemos la situación: "hola, ¿qué tal? Mirá me hacés sentir que no te importo." "Ah, bueno, pero no quiero explicarte cosas sobre mí ahora." "Bueno, pero no te pido que me expliques." "Chau, entonces." "¿Qué? ¿Chau?" "Sí." "Bueno, chau."
Creo que mi cara refleja la mayoría de mis pensamientos, por ende, también de mi emociones. Una levantada de ceja, el ceño fruncido y la boca en actitud de puchero. El corazón llorando. Debo reconocer que es bastante maricón, anda dolido el pobre, es entendible. Pero de ahí, a que mis ojos le hagan caso... Realmente tiene que ser algo importante.
Llorar. Y llorar caminando. Y llorar caminando a la noche. Y llorar caminando a la noche, sola. Y llorar caminando a la noche, sola y sabiendo que la persona por la que lloro, no le importa. Simplemente, así es la vida, no quiero mambos, no quiero esto, ni aquello, soy así y asá también. Bueno, claro está que mi discurso es muy relativo. Por un lado, apoyo totalmente el dejarnos llevar, el ser como uno es, el amor y la paz. Por otro, creo que forjamos nuestro destino, sostengo que uno está en permanente búsqueda de la perfección, que el amor es hacerle el bien al otro, que la paz se defiende con capa y espada.
Creo que la segunda parte de mi discurso, no la digo en palabras, sino en los hechos. Y la llegada no debe ser tan clara, porque no se entiende.
Viví estos últimos años de mi vida aprendiendo y desaprendiendo, aprehendiendo y desaprehendiendo. Y sé lo que quiero. Bueno, eso es algo positivo. Quiero muchas cosas, pero las referidas a la relación que espero, son las siguientes: Que me hagan sentir bien, que valoren mis esfuerzos, que ambas partes nos ayudemos a crecer, a creer y a crear, fidelidad espiritual, mental, corporal, intelectual e ideológica. Qué difícil, ¿no?
Y así puedo descartar lo que no me hace bien, lo que me hace llorar, lo que me hace latir el corazón desde el ombligo hasta la sien, lo que me lastima la mirada, las pisadas, las horas. No es exageración. Realmente soy sensible. Es a todo o nada. Y en la nada también soy feliz. Y el todo a veces trae estas desilusiones. Eso es, una desilusión. Pensar que alguien era algo que no es. Y darte cuenta y no tener el valor de enfrentar el corazón con la mente y decirle que no, que no es el momento, que no es el indicado, que no es correspondido.
Y ahora, querido, a dormir. A descansar. A dejar de llorar y sangrar y latir rápido por alguien que no te recuerda. Ya es hora que aprendas a sanar de mi mano y no andar esperando milagros. Buenas noches y luna llena.
jueves, 5 de enero de 2012
Antología Poética de Octavio Paz...
A través,
Árbol quieto entre nubes,
Bajo tu clara sombra
Como quien oye llover
Contra la noche sin cuerpo
Cuerpo a la vista.
Dame, llama invisible, espada fría...
Decir, hacer,
Día,
Dos cuerpos.
El mar, el mar y tú...
Elegía interrumpida,
Escrito con tinta verde.
Espejo,
Fábula de Joan Miró.
Inmóvil en la luz, pero danzante...
Jardín.
Junio.
La calle.
La dulcinea de Duchamp.
La hora es transparente.
La poesía,
Más allá del amor,
Monólogo.
Movimiento.
Niña.
Noche de verano.
Nocturno.
Nuevo rostro.
Olvido.
Otoño.
Piedra de sol,
Piedra nativa,
¿Por qué tocas mi pecho nuevamente?
Refranes.
Regreso.
Relámpago en reposo,
Silencio.
Soneto.
Tendida y desgarrada
Toca mi piel
Tu nombre,
Tus ojos,
Viento...
"Antología Poética" : Octavio Paz
Árbol quieto entre nubes,
Bajo tu clara sombra
Como quien oye llover
Contra la noche sin cuerpo
Cuerpo a la vista.
Dame, llama invisible, espada fría...
Decir, hacer,
Día,
Dos cuerpos.
El mar, el mar y tú...
Elegía interrumpida,
Escrito con tinta verde.
Espejo,
Fábula de Joan Miró.
Inmóvil en la luz, pero danzante...
Jardín.
Junio.
La calle.
La dulcinea de Duchamp.
La hora es transparente.
La poesía,
Más allá del amor,
Monólogo.
Movimiento.
Niña.
Noche de verano.
Nocturno.
Nuevo rostro.
Olvido.
Otoño.
Piedra de sol,
Piedra nativa,
¿Por qué tocas mi pecho nuevamente?
Refranes.
Regreso.
Relámpago en reposo,
Silencio.
Soneto.
Tendida y desgarrada
Toca mi piel
Tu nombre,
Tus ojos,
Viento...
"Antología Poética" : Octavio Paz
sábado, 26 de noviembre de 2011
Delí Rios

Qué dificil es dejar de lado esta tentación de escribir difícil para que se entienda a medias, y que la otra mitad sea una adivinanza. Podría llegar a ser casi una defensa propia del poeta mediocre que soy. Comienzo escribiendo sobré Él y sobre Ella, un hombre hermitaño, y una flor paciente que no espera. Y en mitad de mis palabras, de las mías propias, que me parecen inapropiadas, porque en realidad no sé bien sobre qué escribo. Porque si Él se le acercó a ella, ya dejó de encerrarse en sí mismo. Y si Ella corrió a su encuentro, dejó de ser paciente, porque yendo hacia Él, algo espera. Y lo borro. Porque no tiene sentido seguir una historia que no va a ninguna parte y se contradice, pero coexiste, pero tampoco es dialéctica. Y limpio la hoja y vuelvo a empezar. Esta vez me saco la carga de escribir por mi cuenta y relato una historia que me cuentan. Pero la historia es sobre manos, y caricias, y ojos y miradas. Y me aburre no poder contarla con mi propia boca y mis propios besos. Y la dejo de escuchar porque para colmo me la cuenta una dama de curvas inverosímiles, de cuerdas histéricas, y trompa dentada, pero ¡carajo! las guitarras no hablan.
Y entonces sucede lo más fácil. Desde adentro, algo ve que no todo está bien y que eso está bien. Que esté todo mal, no está mal. Tampoco está todo mal, sino una parte. Todo está una parte mal. Una parte mal está todo.
En esa contradicción constante me encontré un momento. Y ese momento fue persistente
porque

me duró días, que no durarán años y fue corto. Pero por momentos vuelve.
La cuestión de todo fue la contradicción de la mano del aprendizaje. Ese descarado que deja constancia y presencia absoluta cuando se va el mal momento de la parte del todo. Y este rezaba no hablar de más. Entonces, tuve que callar. O hablar bajito, o hablar con otra persona de todo lo que no podía decir, en partes. Y al final, repliqué una parte y otra, me quedó rebotando en la lengua cual chasquido rabioso. Y ahora lo vuelco a medias, para que no se entienda del todo, y el resto sea una adivinanza...
La cuestión de todo fue la contradicción de la mano del aprendizaje. Ese descarado que deja constancia y presencia absoluta cuando se va el mal momento de la parte del todo. Y este rezaba no hablar de más. Entonces, tuve que callar. O hablar bajito, o hablar con otra persona de todo lo que no podía decir, en partes. Y al final, repliqué una parte y otra, me quedó rebotando en la lengua cual chasquido rabioso. Y ahora lo vuelco a medias, para que no se entienda del todo, y el resto sea una adivinanza...
martes, 5 de abril de 2011
Han devaluado la sonrisa.
No vale ya lo mismo la sonrisa, ya no es lo que era antes. Un guiño de ojo acompaña un chasquido gracioso, de sonrisa, de coté. Así, a lo pavote. De respeto no se habla porque ese gesto no es hijo ni hermano de nadie. Nació así de un repollo, de algún perejil. Mirada de reojo acompaña este saludo que hasta el más pelotudo alguna vez le dedicó a una dama. Y hasta el más haragana prefiere hacerlo antes de enterarse de la vida de los amigos. ¡Pero cuánto se pierde por tan solo no hacer un esfuercito! Guiñá los dos ojos, apretá los cachetitos, y mostráme bien los dientes. Aunque, en verdad, esto no parece suficiente. Porque, ¡qué distinto es una sonrisa de mirada atenta, buscadora, que quiere reflejar sus ojos en los míos y en los suyos, los míos! Cuánto se nota esa sonrisa sobre la otra, y sin embargo se prefiere la más chota. Pareciera que a nadie la importa, que nadie quiere ser hermano y amigo. Pareciera que el que da más desconfianza, al que le importa más un comino, ése quiere darte la mano, ser un amigo. Yo siento que me juega una mala pasada, pero no le doy pelota. El que quiera saludar así nomás, no se gana una sonrisa perfumada y liberadora y de paz, se gana sólo otra derrota.
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