
En medio de burbujas de realidad... hay un mundo descompartido, dejado de lado, ido, alejado. Un mundo ficticio, un mundo mucho más real del que vivimos. Un mundo de duendes, hadas verdes, árboles que sienten, hojas que tienen frío, se descomponen mucho en otoño y mueren en invierno.
Un mundo así, lleno de más colores del que estás acostumbrado a ver. Un mundo que pasa por delante tuyo y no volteas a mirar. El mundo Zion. Escondido, rechazado, pero nunca hundido, siempre alcanzado. Vive desde sus raíces entre la más cálida tierra. Crece hasta llegar al suelo que pisas. Se asoma tímidamente, y sigue creciendo. Un mundo que crece. No se estanca. Crece.
Un mundo que sigue y sigue creciendo hasta alcanzar alturas inesperadas, inalcanzables para el bostezo mañanero de cualquier ser humano.
El estar más cerca del cielo que cualquier ser vivo no lo detiene. No sólo es una majestuosa imagen. También supo arrugar cada milímetro de su cuerpo. Tuvo que pasar frío, viento, calor, golpes, truenos, vida, y vida, vida.
Tuvo que pasar mucho más que vos para llegar a donde está. Pero se esconde. Por si alguien no lo quería ver. Para que cuando alguien lo descubra, sea por haber pasado esa venda real que tenemos en los ojos, tapados de smog, inflación, careta o no careta, propina o sin propina, o lo que opina, lo que piensa, lo que quiere ver, decir, pero prefieren no hacer nada.
Un mundo que sigue y sigue creciendo hasta alcanzar alturas inesperadas, inalcanzables para el bostezo mañanero de cualquier ser humano.
El estar más cerca del cielo que cualquier ser vivo no lo detiene. No sólo es una majestuosa imagen. También supo arrugar cada milímetro de su cuerpo. Tuvo que pasar frío, viento, calor, golpes, truenos, vida, y vida, vida.
Tuvo que pasar mucho más que vos para llegar a donde está. Pero se esconde. Por si alguien no lo quería ver. Para que cuando alguien lo descubra, sea por haber pasado esa venda real que tenemos en los ojos, tapados de smog, inflación, careta o no careta, propina o sin propina, o lo que opina, lo que piensa, lo que quiere ver, decir, pero prefieren no hacer nada.

Paz, para todos los que lo ven, incluso intervenido. Para los que cerraron los ojos, es hora de abrirlos.

